Llegó el Sábado, este día tan maravilloso en el que se forma una grupeta de ciclistas de muchos equipos de la zona y parten desde Cardedeu en busca de ..SER FELICES y si a caso GUANYAR en algún repechón. Topos Verdes,Centellas Blancas, Lado Rojo, Rocabiles,Pitufillers, Franquesas Rosas, pequeñikis, Bikeromanos ,Cicledos ,Cabriles, Airgamboys rcb, Garrigas ,Ravets , independientes......

GAS A LA BURRA no es un equipo, no es un club, no se pagan cuotas, no se ficha, no se discrimina y no hay compromiso de asistencia. Es una reunión de buena gente con el único proposito de salir a entrenar los sábados.

Así es de sencillo.

Si quieres intentar seguirlos, ya puedes ir dándole gas a la burra.

Será un placer pedalear contigo.

"AQUÍ TOTS GUANYEM"

lunes, 17 de mayo de 2010

los amos del mundo


Todo el mundo contento, que maravilla, ha ganado el Barça, visca el barça, visca Catalunya, visca .......
¡para ya¡ ¡para......inconsciente¡
El maravilloso circo del fútbol ha terminado.
Se acabaron los nuevos MESIas, CRISTIANOs.....
La cosa está que arde, collons, ¿que no os dais cuenta?
¿quién coño tiene un mechero pa meterle fuego?

Estos políticos nos están metiendo fútbol, ecologismo, tonterias de bolsas de plástico que contaminan, cambio climático, memoria historica y otras capulladas distrayéndonos y colándonos impuestos, alargando la jubilación, gastando la pasta en referendums de autonosequé y de diagonales.

Pero ¿a quien estan protegiendo estos políticos y quien tiene la culpa de la crisis?

Artículo del escritor español Arturo Pérez-Reverte, publicado en "El
Semanal" el 15 de noviembre de 1998, y que ahora, diez años después, se revela como una auténtica profecía.

LOS AMOS DEL MUNDO, por Arturo Pérez-Reverte


Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los
cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en
la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de
sus hijos. Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a
mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o de un índice de
probabilidad del cero coma cero cuatro.


Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una
ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un
máster en Tokio -o al revés-, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a
la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital
management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales
de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el
partido del domingo.


Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que
circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a
atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará a usted el
consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los
huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas,
tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan
expertos que siempre terminan por hacerlo suyo; porque siempre ganan ellos,
cuando ganan, y nunca pierden ellos, cuando pierden.


No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones
fastuosas de economía financiera que nada tiene que ver con la economía
productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con
humo, y los poderosos de la tierra pierden el culo por darles coba y
subirse al carro.


Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder; el riesgo es mínimo.
Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio,
grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia. Y entonces el
presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de
bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio
euroasiático y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en
la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese
pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.


Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la
segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por
ciento no se encuentran todos los días.


Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real,
con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y
palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen
sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.


Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus
fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto
riesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y
esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la
economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces -¡oh, prodigio!-
mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el
cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las
pérdidas, no.


Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos
pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al
Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.
Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son
colectivos y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de
emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis
de la Bernarda.


Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la
pagan con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con sus puestos de
trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los
millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan
cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.


Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa
de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de
especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.


Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos
de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo
económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.



Seguid con la mierda del fútbol, la política, la memoria histórica, las bolsas de plástico que contaminan, el cambio climático....seguid distraidos, contentos.

Capullo ¿que nadie tiene un mechero?

2 comentarios:

David dijo...

Cojones que rollo Luis. Cuando he llegado a la mitad me he cansado de leer, el sabado me lo terminas de explicar.
Venga que me voy a dormir que hay que descansar.Que acabo de llegar de la Conreria-Vallensana-Conreria-Vallensana y mañana toca ciclostatico matinal.

Scorpî dijo...

Flojillo, no entrenes tanto que te vas a agotar y luego tienes que esprintar.